La semana pasada me preguntaron que por qué me gustaba el metal, me quedé pensando y la persona que me preguntó respondió: para mí es muy agresivo, y yo dije, por eso me gusta, pero después iba analizando lo que sentía cuando escuchaba metal, es algo extraño y agresivo, pero es la verdad.
Cuando escucho Thrash Metal me dan ganas de romper todo, tirar todo, aventar todo, pero no de una manera como mm si estuviera enojada, pero como está tan chida la música me dan ganas de romper todo.
Cuando escucho Speed Metal me dan ganas de estar con más metaleros y empujarlos.
Cuando escucho Heavy Metal me dan ganas de hacer un fogata en el bosque con Ozzy Osbourne, Mathias y Orlando, asar bombones, tomar y hablar de metal.
Cuando escucho Death Metal me dan ganas de agarrar una pistola y dispararle al primero que se atraviese.
Cuando escucho Black Metal me dan ganas de ir con los de Gorgoroth a tocar afuera de una iglesia, y aventarles piedras a los curas y a las monjas.
Cuando escucho "metal cristiano" me dan ganas de escuchar gore metal y aventar a los cristianos de un edificio.
Que sienta eso no significa que lo haré, sólo es una respuesta más detallada.
domingo, 27 de febrero de 2011
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