Ya pasó un año, te extraño, extraño tu olor, no lo supero, te extraño muchísimo, cuando algo me hace feliz, me acuerdo de ti, y no puedo ser 100% feliz porque siempre me haces falta, pienso "si estuvieras aquí tendría todo y sería feliz al 100%", pero no estás, por eso a veces estoy medio feliz, Kevin ya tiene un año, todavía no le caigo bien, no es tan atento como tú, no me escucha, me muerde, no me quiere, yo trato de que me quiera pero solo le importa su comida, y pues obviamente así me ve, como la persona que le da de comer y nada más, no sé si es porque está chiquito todavía, pero tú no eras así de niña, siempre fuiste adorable, recuerdo cuando te vi por primera vez, nadando como desesperada que ya te querías salir, eso me motivó a elegirte, tenías miedo al principio, y también hambre, mucha, me dijeron que solo te diera 2 camarones al día, pero no, yo te daba comida hasta que estuvieras satisfecha, siempre me gustó verte comer.
¿Te acuerdas la vez que quité todas mis colchas y las dejé tiradas en el piso y las ocupaste de escaleras para subirte a mi colchón? sí, yo también me acuerdo, nos dio mucha risa, o como cuando desconectabas la televisión, siempre fuiste muy traviesa, pero nunca mala, siento mucho que te hayas enfermado, y más que te hayas ido, quiero que regreses, tu abuelita también te extraña, todos te extrañamos, extraño caminar con cuidado porque sabía que estabas, extraño cuando te subías a mis pies, cuando te platicaba todo, no le he tenido confianza a nadie en mi vida más que a ti, sigue siendo un descontrol no poder hablar con nadie, y por lo mismo a veces digo cosas que no debería, pero decidí ya no hablar y lo haré por ti, solo tú fuiste mi amiga y nunca me traicionaste, nadie podrá remplazarte, nadie, no sé si llegue un momento en que pueda hablar con Kevin, espero que cambie conmigo porque me duele mucho verlo y que no le importe si ya llegué, si ya me voy, y por lo mismo no tengo la atención de despedirme, ni de saludarlo, solo le digo "Kevin" con alguna de mis 10 voces, pero me ve con cara de "qué flojera me das".
Nunca pensé que esto pudiera pasarme a mí, así no lo tenía planeado, yo siempre tuve la idea que moriría antes que tú, por eso nada me preocupaba, he pasado un año muy feo, una que otra cosa buena, pero más cosas malas, estoy a punto de poner doble cara triste en cada cosa que digo, peso menos, ya no disfruto muchas cosas que antes disfrutaba, duermo más de lo que dormíamos, a veces pasan dos días y no duermo nada, me truenan los huesos, salgo menos de la casa, dejé de ir a las reuniones familiares, sé que no está bien, he tratado de mejorar, pero no puedo, estoy bien un día, y 47 no, no sé si con el tiempo se me pasará, o si ya siempre viviré así, y si vivo así no creo durar mucho, pero bueno, no es opcional, al menos no ahora.
Todavía tengo la cicatriz que me hiciste, me encanta verla porque me acuerdo de ti, y también de cuanto me ardió, disfruté mucho esa rasguñada porque fue extrema, la andaba presumiendo cuando aún tenía sangre y después cuando ya tenía costras, es la cicatriz más genial que tengo y espero que nunca se me borre. Te quiero y siempre te voy a querer.
